Dora

Sexo: Hembra

Raza: Podenco

Edad aproximada: 8 años

Tamaño: Mediano

DORA NECESITA AMOR

En un país a la cabeza del maltrato animal, donde a muchos animales se les maltrata por el simple hecho de existir, ser podenco es ostentar el alto honor de ser una de las razas más castigadas.

Dora es una podenca como muchas otras que ya hemos visto, con una fortaleza física asombrosa, y un espíritu sensible y asustado. Llegó a nosotros llena de heridas, tras haber sufrido ataque de otros perros, y ella jamás se ha quejado, aguanta las curas sin protestar, dulce y buena, sin ni siquiera un gruñido y, mucho menos sacar los dientes . Acepta su destino con resignación.

Pero Dora lleva el miedo en su cuerpo, a sus 8 años, empezando a entrar en la vejez perruna, se ha visto abandonada. De su vida anterior nada sabemos aunque podemos imaginarlo. Ella ni nos mira a la cara, se deja hacer,  si hay que salir al patio a jugar sale, aunque de jugar nada, Dora se aparta a un rincón mientras sus compañeros corretean. Si hay que pasear, pasea.  Pero siempre, en el chenil, en patio o en paseo,  con su rabito entre las patas.

Con el resto de perros no se relaciona, deambula entre ellos, no juega tras la pelota, ni busca mimos, siempre en un rinconcito, huyendo un poco de todo. Qué mal concepto de las personas debe tener.

Le gustan las salchichas y las chuches, con timidez y mucha dulzura las coge de las manos, así empezamos a ganárnosla, a ver si nos mira con mejores ojos.  Poquito a poco lo vamos consiguiendo. Pero en una casa mejoraría mucho antes. No sabe lo que es una camita blanda ni un sofá (con lo que le gusta a un podenco un sofá), y debería empezar a conocer esa otra vida mullida, caliente y amorosa,  ahora que sus huesos empiezan a hacerse viejecitos.

Si puedes darle una oportunidad a Dora de conocer el lado amable de las personas, envía un correo a Geriatrico@protectoramalaga.com. Puedes adoptarla y ser su familia para siempre,  ella te entregará su corazón. Y si tus condiciones no te permiten adoptarla, puedes tenerla acogida y que vaya aprendiendo lo que es ser querida como un ser único y especial, mientras llega su familia definitiva.