Gastón

Sexo: Macho

Raza: Podenco

Edad aproximada: 2 años

Tamaño: Mediano

La corta vida de Gastón ha estado llena de desgracias.

Nacer podenco en este país es algo que te marca para siempre, porque o te quieren para cazar... o no te quiere nadie. Cuando ya no sirves en esa miserable vida, te abandonan. Te dejan solo, sin ayuda, sin apoyo. Sin una mano que te acaricie, aunque quizás nunca la tuviste; sin una mirada de aliento, aunque quizás nunca te miraron.

Y entonces un día, cruzando una carretera, te atropellan. Y te rompen una pata. Y ahí sigues más solo todavía, y con dolor. Mucho dolor.

Preguntándote por qué has tenido que existir en este mundo de mierda, por qué no te han matado en el golpe... pero irremediablemente, luchas por sobrevivir.

Y ahí llega tu golpe de suerte y es que a quien te encuentra ahí tirado le das pena, es un ser humano con compasión, de los que quedan pocos.

Y te trae con nosotros y aunque has estado cuatro meses en una minúscula jaula para poder recuperarte, ahora eres un perro nuevo y cualquiera diría que un día deseaste morirte.

Gastón es un perro verdaderamente bueno y noble.

A pesar de todo, adora a los humanos. Adora que lo mimemos, adora que lo cojamos en brazos y lo besemos. Es entonces cuando lo ves poner esa carita de placer que solo los podencos saben poner. Esa carita que alguien inventó para gritarle al mundo que los podencos están hechos para recibir amor y disfrutarlo.

Es un perrito muy equilibrado, le gusta olisquear y andurrear por el patio. Aunque cuando le entra un ataque de alegría corretea gracioso por el patio, lanzándose la pelota a él mismo, repleto de felicidad.

Es sociable con otros perros, tanto machos como hembras, actualmente convive con cuatro machos y una hembra. Al principio en la presentación es un poco inseguro y regaña si el otro perro es demasiado impetuoso, pero dedicándole un poquito de tiempo y confianza, no tiene absolutamente ningún problema.

También es sociable con gatos, y con niños, y con personas desconocidas.

Ha salido de paseo al exterior y va muy tranquilo en el coche. También paseando por la calle entre personas y perros desconocidos. Tuvo un comportamiento ejemplar.

No le queda ninguna secuela de su operación, ni puedes apreciarle la cicatriz. Hace vida completamente normal.

Es un perrito muy fácil y tierno, apto incluso para familias primerizas.

Pero sabemos que lo tendrá muy difícil. Es un podenco.

 

moduloc@protectoramalaga.com