Gribus

Sexo: Macho

Raza: Boxer X

Edad aproximada: 5 años

Tamaño: Grande

La mayoría de los que seguís la labor de la Protectora desconocéis el funcionamiento interno del refugio, cómo nos organizamos y cómo realizamos el trabajo que rodea a los animales que acogemos.

Quienes los atendemos nos dividimos en dos: trabajadores, que se encargan del cuidado veterinario, limpieza y alimentación; y los voluntarios, quienes nos encargamos de conocerlos y encontrarles un hogar.

El 99’9% de los voluntarios, cuando llegamos, no tenemos ni idea de perros y muchos ni siquiera habíamos tocado uno. Por lo que para conseguir conocerlos bien y a sus necesidades necesitamos tiempo y voluntad para investigar y aprender.

La gran mayoría de los perritos que acogemos tan solo necesitan un poquito de cariño y de paciencia para que se adapten a su nuevo entorno y empiecen a formar, de verdad, parte de la familia.

Pero hay algunos a los que tan sólo necesitas mirar a los ojos un instante para darte cuenta de que tienen un mundo interior más complejo y que necesitan ayuda, necesitan que vayas recogiendo sus trocitos y los recompongas, y los entiendas. De esos es Gribus.

Lleva ya muchos años con nosotros y desde el principio a simple vista parecía un perro muy ansioso con graves problemas con otros perros.

Es un perro bastante activo y la jaula lo desquicia, pero sobre todo y es lo que hemos descubierto con el tiempo, es no tener a alguien a su lado que le ofrezca seguridad. Lo que necesita Gribus es una persona de referencia que le aporte firmeza, alguien a quien seguir, a quien ser leal. Adora a las personas, realmente las necesita. Así que si no tiene una persona que le ofrezca eso su ansiedad se convierte en frustración y a simple vista, no parece sociable con otros perros.

Sin embargo, nadie podía imaginar que esa no es su verdadera forma de ser. Nadie podía imaginar que si conectas con él, que si Gribus te mira y te ve de verdad, pasea a tu lado rodeado de numerosos perros, que incluso hace días lo metimos en un parque de perros por primera vez y aunque en los primeros minutos tenía un nivel de excitación un poco alto (pensad que lleva años teniendo sólo contacto con su compañera de jaula), rápidamente se adaptó y se relacionó con decenas de perros sin problemas e incluso se enamoró de alguno y no paraban de jugar.

En la convivencia es un perro muy sumiso pues su compañera no lo deja comer, y en ocasiones no lo deja moverse por la jaula y él evita el conflicto y no se defiende. Si llega a tener algún encontronazo por su nivel de excitación es un perro obediente y con un grito, para y obedece. También hace unos meses lo presentamos con un grandullón enorme y se enamoraron; al principio Gribus era un poco miedoso, porque realmente es un niño pequeño con un poco de miedo a lo desconocido, pero con su guía tranquilo que le transmitió confianza, Gribus empezó a tener curiosidad por su nuevo amigo al punto de que cuando empezaron a jugar, ya no podían parar de hacerlo.

Lo hemos llevado de paseo al exterior numerosas veces; al principio, el coche le daba un poco de miedo, pero no se marea y ya se ha acostumbrado a pasear en él. No tiene problemas en absoluto con personas, realmente las adora. Es un perro sumiso y obediente, que atiende a las correcciones de la correa y sabe sentarse a la orden. Se deja manipular por completo, hasta puedes tumbarlo en el suelo. Lleva meses en tratamiento de reiki para ayudarlo a canalizar la energía que acumula en la jaula y todos nos cuentan de que es un perro buenísimo y manejable. No es posesivo con la comida y puedes manipularlo e incluso meter la mano en su comedero mientras come. Le encanta que personas desconocidas lo saluden y rozar su cabeza con su regazo, rogando un cariño que en la jaula no tiene. Rogando que alguien se enamore de él.

Le encanta pasear y le encanta correr. Tiene bastante resistencia y sabe correr a tu lado; incluso lo hemos llevado a numerosas carreras urbanas donde se podía correr con perros y ha disfrutado como un niño pequeño. También le gusta la playa y nadar. En el refugio lo metemos en la piscina para ayudarlo a liberar energía y disfruta mucho nadando.

Sin embargo, odia el patio y esto nos deshace. Porque es lo único que podemos ofrecerle día tras día. Para él el patio del refugio es una jaula de mayor tamaño y da vueltas y vueltas, buscando una salida. Buscando salir de los hierros, buscando alguien que lo saque de ahí porque a nuestro niño se le está yendo la vida entre rejas. Cuatro años son demasiados.

Buscamos para Gribus una verdadera familia, con experiencia o sin ella pero con ganas de trabajar con él. No importa que tengan otros perros, siempre que sean de tamaño medio en adelante para ayudar a una mejor adaptación desde el principio y sería ideal si son perros juguetones y que disfruten interactuando con otros perros. Una familia que considere a los perros un miembro más y establezcan un verdadero vínculo con él pues eso es lo que él necesita.

Gribus necesita la tranquilidad de poder confiar en un humano y saber que nunca lo dejarán atrás.
 
 
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