Aguila

Sexo: Macho

Raza: Labrador X

Edad aproximada: 3 años

Tamaño: Grande

Ref: 19315

Águila lleva su historia en su sangre, en sus ojos. Y en cuanto tienes un poquito de experiencia en esto, no hace falta ser adivino para conocer su vida. 

Ha pasado meses vagando por Soliva, incapaz de acercarse a nadie, aunque miraba con curiosidad. Pero siempre con miedo. 

Seguro que fue un cachorro de una perra de parcela, de campo, de esas que pasan su vida guardando teniendo camada tras camada, sin apenas contacto con el ser humano. Y viviendo en la desconfianza y en el miedo fue como creció Águila.

Cuando pudimos capturarlo y vino a nuestro refugio, vimos que era un perrito salvaje. Nunca había visto una correa y lo que es peor, nunca había sentido una caricia. 

Hemos estado meses enseñándolo a no encogerse y temblar en nuestra presencia, que admita la correa en el cuello y pasee con ella, que entienda que significamos amor y comida rica. Y ha mejorado, muchísimo, sobre todo gracias a una perrita que se convirtió en su refugio. Pero Águila tiene que seguir avanzando y en el refugio es muy difícil.

Es un perro PRECIOSO con un pelaje blanco y unos ojitos color miel que te traspasan. Es tímido y pocas veces lo hemos visto mover el rabito. 

Es tranquilo, le gusta andurrear por el patio e ignora a los juguetes, con toda seguridad no habrá visto nunca uno ni sabrá qué se hace con ellos. Pasea ya muy bien con la correa, no da tirones, camina a tu lado y en ritmo tranquilo. 

Todavía no nos busca en patio para recibir cariño pero lo admite sin temblar, se queda quietito y entrecierra los ojitos, quiero pensar que empieza a disfrutarlas. Se deja manipular y recibir curas sin malos gestos, tan solo se pone un poco rígido.

Es sociable con otros perros aunque no le gusta que lo molesten dentro de su mundo, lo siente como una agresión y se defiende. Sería genial una hembrita como compañera, que le sirva de apoyo, aunque esto también significa que es probable que Águila confíe más en ella que en su familia.

Por tanto necesita quien lo quiera pero sobre todo, alguien que lo entienda. Que entienda que Águila tardará tiempo en ser un perrito normal, que hay darle amor pero sobre todo tiempo. Que cada pequeño avance será un mundo para él y así debe sentirlo su familia y celebrarlo. 

Celebrar que Águila, gracias a vuestro cariño y paciencia, cada vez estará más lejos de aquel cachorro solitario y desconfiado, sin prisas ni presiones. Y esa es la verdadera generosidad que supone el compromiso de la adopción: dar sin esperar recibir.
 

 

 Si quieres saber más sobre él, escribe a