Blink

Sexo: Macho

Raza: Amorosos Cabezones

Edad aproximada: Menos de 1 año

Tamaño: Mediano

Ref: 19403

A Blink le han jodido la vida. Tiene tan solo ocho mesecitos y ha tenido que pasar por un auténtico calvario. 

Le amputaron las orejas siguiendo no sé qué moda ignorante y cateta. A qué golpes lo sometieron que lo dejaron medio ciego y por si fuera poco, cuando se contagió por parvo lo dejaron tirado, para que se muriera. 

Y él, que llegó asustadito y hecho un saquito de huesos, se ha vuelto una bola tierna por fuera y por dentro. Se le han olvidado todos los maltratos, todos los dolores y se ha acostumbrado a lo que ven sus ojos. Blind es un auténtico superviviente y a pesar de todo, ama al ser humano.

Nos sentimos afortunados cuando nos regala su barriga hermosa llena de pequitas a la espera de que lo acariciemos, cuando salta sobre nosotros con sus patas rosas y torpes de cachorro, cuando nos regala besos y más besos y su enorme sonrisa por recibirlos de vuelta. 

Y contrariamente a lo que puedan pensar los prejuiciosos, Blink también ama a los perros. Convive con machos y hembras como si fueran sus hermanos, les encanta jugar con ellos y no le importa si uno más grandullón acaba sometiéndolo en el suelo como parte del juego, se levanta saltando y moviendo el rabo... el juego continúa. Y él sigue feliz.

Como cachorro que es, adora jugar, pasaría las horas jugando. También le gustan todo tipo de juguetes, pasear con ellos en la boca por el patio, con su rabo y sus andares de bebé. 

Lógicamente, cuando llegó no sabía lo que era un bozal... pero con una salchichita ya ha aprendido y se resigna a llevarlo, tal y como dicta esa estúpida ley. 

Ha tenido varias revisiones por sus ojitos en la oftalmóloga y ya se encuentra sin tratamiento alguno, por lo que no hay que aplicarle ningún tipo de colirio. Siempre ha tenido un comportamiento ejemplar en el veterinario, en el coche hasta se duerme, paseando es curioso como cualquier cachorro pero es llegar a la sala de espera y se tumba, aunque de vez en cuando se levanta y le da un besito a la persona que lo acompaña. El estado de sus ojitos no afecta a su vida, ve poquito y necesita un poco de ayuda con las escaleras desconocidas o al bajar del coche pero con un poco de cariño y salchichas, se anima y lo hace por sí solo. En su vida diaria, una vez conoce su entorno, no tiene problemas para desenvolverse. 

Los animales no saben contar, no saben si tienen 3 o 4 patas, no saben si ven mucho, poco o nada... ellos se adaptan y siguen viviendo el presente. Lo único que sí saben contar es el amor que reciben... El que dan no es necesario, siempre será infinito. 
 

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