Haya

Sexo: Hembra

Raza: Podenco

Edad aproximada: 6 años

Tamaño: Pequeño

Este animal está reservado, si estás interesado en él revisa su estado en los próximos días.

Haya es una podenquita que ha cumplido con nosotros cinco años y su historia es bastante complicada.

 
Cuando una voluntaria salía de su turno, al coger la autovía, vio a un perro a punto de saltar por un puente. Esta voluntaria paró en el arcén, se acercó cuidadosamente y la cogió en el aire. 
 
Nos encontramos a una podenquita de un añito solo, con mucho miedo, en los huesos. En sus ojos se veía el reflejo de un ser que en su escaso tiempo de vida, había sido muy maltratado. 
 
Al principio era bastante desconfiada con los humanos que no conocía, aunque era extremadamente feliz jugando con sus compañeros de jaula, corriendo y jugando a la pelota.
 
Poquito a poco, Haya fue confiando en nosotros y aunque al principio no la podíamos tocar, a las semanas pudimos empezar a manipularla. Actualmente Haya confía plenamente en nosotros. Podemos hacer lo que queramos con ella, cogerla en brazos, abrazarla, darle besos, curarla quitarle el trocito de pelota de tenis que siempre tiene en los dientes. Y ella disfruta, se deja querer.
 
A los meses, Haya fue adoptada por una familia con una niña. Y a los pocos días fue devuelta. Haya amaba tanto a la niña de la familia que la sobreprotegía y no dejaba que el padre se le acercara. Nos contaban que en el resto de ámbitos, era una perra perfecta. No tiraba con la correa al pasear, era cariñosa, alegre y juguetona. Pero no tuvieron paciencia ni ganas de trabajar con ella así que volvió al refugio.

Haya también estuvo de acogida con una voluntaria, y descubrimos que al principio lo pasa mal quedándose solita y coge una persona de referencia, a quien protege de los demás miembros de la familia, en los que ella aún no confía. En unas semanas, con paciencia y disciplina estaba totalmente integrada en su casa de acogida, pero tuvo que volver otra vez al refugio.
 
En estos años ha salido numerosas veces al exterior y sabe pasear en el coche, la llevamos a nadar, al campo, a la playa... se deja acariciar por extraños, olisquea contenta a perros desconocidos y les pide juego. 
 
Es una perrita completamente normal que sólo necesita una familia que tenga paciencia, que sepa esperar el momento en que Haya confíe en todos ellos, que confíe en su nuevo hogar. Una familia que la entienda y esté dispuesta a ayudarla, a hacerla feliz. Algo que nadie ha hecho nunca.
 
Si estás dispuesto a darle esa oportunidad escríbenos a moduloc@protectoramalaga.com