Kaiser

Sexo: Macho

Raza: Amorosos Cabezones

Tamaño: Mediano

Todos sabemos que el refugio no es un hogar ni una vida para los perros y los gatos, pero es cierto que hay perros que se adaptan mejor y otros peor, y en aquellos casos, donde ves al animal sufrir, pasarlo mal debido al estrés, al desconcierto que le provoca no estar junto a su familia, etc.; y ves que por mucho que nos esforcemos, nunca va a terminar de adaptarse, se nos parte el alma. Kaiser es uno de esos “inadaptados”, en el que nadie se fija, a pesar de ser un perro precioso, y que, como consecuencia de todo, todo ello afecta a su carácter.

Cuando Kaiser llegó, era la viva imagen de la confusión y la inseguridad. Siempre estaba tenso, comía estando tenso, con miedo pensando que en cualquier momento alguien o algo le va a hacer daño, paseaba con tensión y miedo, algo que se notaba en la rigidez de su cuerpo al caminar, dormía intranquilo e incluso se pasaba largas horas dando vueltas sobre sí mismo, derivado de toda esa ansiedad y agonía acumulada en su mediano cuerpo. Poco a poco, y gracias a su compañera de jaula, Kaiser se ha ido soltando un poco más, pero, aun así, y por mucho que lo intentamos, ya sea con el juego, las caricias o los mimos, Kaiser siempre siente esa tensión y desconfianza que le genera el refugio, y que sabemos que en casa no tendría para nada.

Nuestro pequeño es un perro joven, muy cariñoso, que disfruta de la compañía de las personas, algo que ves en su mirada la cual pasa a la calma y a la tranquilidad de que ya no está solo. Es un perro apto con todo tipo de personas, ya sean mayores o pequeños y que, a pesar de su juventud, sabe soltar la pelota, ser educado en el juego, y es un perro sumiso y de una energía media-baja.

En los paseos, a pesar de la tensión que mostraba inicialmente, camina algo más relajado y junto a ti. Todavía está en fase de adaptación con el bozal, pero con pequeños trucos, lo está haciendo muy bien y cada día va mejorando más y más.

En cuanto a su relación con otros perros, esto es algo a lo que el estrés del refugio, está afectando. Sabemos, por experiencia previa, que es un perro sumiso y tranquilo con todos ellos, que luego pasa al modo juego, nada más está cinco minutos con ellos, y ello se ve en la relación con su actual compañera de jaula, a la cual se comía a besos y reverencias cuando la conoció. Pero es cierto, que últimamente está más desconfiado y a la defensiva con ellos, no sabemos si por el miedo de que alguno le haga algún tipo de daño o algo. Sin embargo, esto es algo de lo que sabemos que fuera del refugio cambiará, y que una vez que ese estrés que tiene aquí se le quite, volverá a ser ese Kaiser tontorrón y bonachón con todos los perros, y actualmente, aunque al inicio rehúya un poco de ellos, pasea muy bien junto a ellos y a los cinco minutos se relaciona sin problemas. Otro aspecto que nos hemos dado cuenta de Kaiser, que viene derivado de lo mismo, su miedo, es que es un perro que prefiere comer tranquilo sin que nadie le moleste, seguramente porque en su vida anterior haya pasado hambre, ya que cuando llegó vino muy delgado y desnutrido, con todas las costillas y vertebras de su espalda marcadas. No obstante, hemos de decir también a su favor, que nunca ha tenido una mala reacción en este aspecto, y él siempre ha avisado de que está incómodo con la presencia de otro perro a su lado cuando come, pero nunca ha llegado a nada más.

Lo único que esperamos es que alguien se apiade de Kaiser y que, por favor, le saque de esta situación que le está consumiendo. Él solo pide una familia que le quiera y le proporcione el calor de un hogar, que convierta toda esa tensión e inseguridad que le provoca el refugio, en paz y tranquilidad, algo que Kaiser hacer tiempo que no siente y que no deja ver todo ese lado super bueno que sabemos que tiene.

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