LUNA Y PERLA

Sexo: Hembra

Raza:

Edad aproximada: 1 años

Tamaño: Mediano

Ref: 19362/19363

 Luna y Perla. ADOPCIÓN CONJUNTA.

 
El amor es algo maravilloso, es la base de la vida, y pensamos que con amor todo es posible. Y si hay seres en el Universo capaces de dar amor, ésos son los perros. Los vemos llegar a la Protectora maltratados, abandonados como si fuesen objetos, y ellos siguen amando a su familia, se quieren ir tras ellos. Son seres puros diseñados para dar y recibir amor, y cuánto daño se les hace tantas veces.  
 
Pero el exceso de amor no siempre es bueno. Si amamos demasiado, la vida puede volverse más complicada. También a los perros. Y eso les sucede a Luna y Perla, a Perla y Luna.
 
Luna y Perla no han tenido suerte, amaron mucho a los que ellas creían que eran su familia, y ellos les pagaron abandonándolas sin mirar atrás. Se quedaron solas, en un refugio, rodeadas de más perros, desubicadas. Solo se tienen la una a la otra, y se aman con locura. Son preciosas, han enamorado a muchas personas, varias familias se han interesado por adoptarlas, pero no a las dos juntas, y ellas son indivisibles.
 
Siempre unidas. A Luna y Perla las separamos unos días en el refugio, para que se fuesen acostumbrando, intentando que a cada una la adoptase una familia diferente, y ay, cómo lloraron. Especialmente Perla, no comía, ni dormía, solo lloró, pasaba las noches llorando, y se quedó afónica. Perla es la madre, y no sabe vivir sin su hija.
 
Su amor las condena a seguir en el refugio mientras todos sus compañeros van saliendo adoptados. Y ellas, tan preciosas, alegres y llenas de vida, tienen que seguir allí, porque no se quieren separar. Siempre están pendientes la una de la otra. Juegan juntas, duermen juntas, se protegen mutuamente. Pocas veces hemos visto perros tan unidos como ellas. Duele mucho pensar en tener que separarlas algún día, porque sabemos lo mal que lo pasarán. Por eso intentamos que tengan una sola familia para las dos. Son juguetonas y fuertes, les encanta el campo y los parques, tienen energía y mucho por aprender. Su vida no puede reducirse a estar en una protectora.
 
Perla y Luna tienen enamorados a los voluntarios, son cariñosas y zalameras, muy listas, saben cuándo les toca su paseo o su patio, ya han aprendido los horarios y el ritmo de vida del refugio, pero están estresadas, lo pasan mal. Cuando llegamos, están nerviosas. Pasan mucho tiempo encerradas, y eso no es vida para ellas. Llegaron muy bonitas, y se están estropeando, su pelo ya no brilla tanto. Y no queremos que les bajen las defensas y enfermen. Tienen tanto amor por dar…
 
Esa forma de quererse nos indica que serán igual de apasionadas para amar a la familia con la que vivan. Si quieres tener a alguien que te ame incondicionalmente, ésas son ellas, pero, eso sí, tendrán que ser las dos, porque una sola se marchitará, comparten un corazón y no se puede partir.
 
Luna y Perla llevan ya varios meses en el refugio, probablemente ya las habéis visto otras veces, y seguimos insistiendo. No renunciamos a encontrarles una familia para las dos. Sabemos que es difícil, pero no podemos resignarnos, si las vieseis sufrir cuando se separan, lo entenderíais.
 
Si tú estás leyendo esta historia y te ha conmovido, si tienes espacio en tu casa y en tu corazón y quieres presumir de tener dos perras preciosas, ponte en contacto con nosotros. Envía un correo a Geriatrico@protectoramalaga.com. Te contestaremos rápidamente, Luna y Perla lo necesitan. Y si no puedes adoptarlas, por favor, difunde esta historia, que llegue a mucha gente, para que la mala suerte se les acabe y encuentren por fin la familia que merecen.