Mia

Sexo: Hembra

Raza: Mastin español

Edad aproximada: 4 años

Tamaño: Grande

Ref: 19879

 Ha vivido sus cuatro añitos de vida en una casa, con su familia y su hermana de corazón Negri, una bolita negra. Pero un día esa familia decide que no pueden seguir cuidándolas así que de repente se vieron en una jaula.


Es curioso porque a pesar de ser la más grandota de las dos, es la que peor lo está pasando. Se ha quedado muy delgadita, a pesar de toda la comida extra que le damos y de tener una buena analítica, debe de ser que la incertidumbre la está consumiendo.

Es una perrita buena y tranquila. Cariñosa con personas y completamente manipulable. Prefiere andurrear a correr, se deja realizar curas y achuchar sus pellejos de mastina. No le gusta jugar a la pelota y no muestra entusiasmo por otros juguetes. A veces pienso que está triste.

Tiene instinto de guarda pero a la vez es una perrita obediente por lo que si reclamas el espacio como tuyo y la mandas fuera, deja de proteger en ese instante y se va. 

Cuando se encuentra sin su hermana, sin su referencia, siente ansiedad y babea mucho; por lo demás no son perritas que se busquen continuamente, a ella simplemente le gusta saber que lo único seguro que tiene ahora mismo en la vida se encuentra cerca de ella. Pero cuando están juntas, adquiere un papel protector y la defiende de otros perros en el paseo, les ladra e intenta asustarlos para que no se acerquen a Negri.

Sin embargo, si está solita no tiene conflicto con otros perros. Se siente más insegura por lo que no se envalentona, se deja oler y la verdad, intenta evitarlos y huir. 

Nos gustaría mantenerlas juntas pero sabemos que es muy difícil y que en una familia con cariño y paciencia, Mia volvería a establecer una nueva referencia y dejaría de sentir dependencia hacia Negri. Nos gustaría que esa nueva familia devolviera la alegría a Mia, que le devuelva el peso que ha perdido y la independencia emocional que todo perrito equilibrado debería tener para ser completamente feliz. 

Si la miras bien, si miras sus costillas y su cintura, sus ojitos tristes y preocupados, entenderás lo importante que es que Mia encuentre de nuevo el amor. 
 

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