Rex

Sexo: Macho

Raza: Mix Pastor Alemán

Edad aproximada: 7 años

Tamaño: Mediano

 Rex o la aventura de reinventarse

 
Hace siete años, Rex era un cachorro mestizo de pastor alemán, feliz y bueno. Era, como todos los cachorros, juguetón y alegre. También era fuerte, tanto que sobrevivió al moquillo y ya nunca volvió a enfermar. Durante mucho tiempo fue un perro contento en el seno de una familia modesta, sin grandes lujos, sin vacunas y sin documentación, pero querido y bien alimentado.
 
En aquellos tiempos felices, Rex salía a pasear a diario, aprendió a jugar a la pelota y a saludar dando la patita; le enseñaron a ha hacer sus necesidades fuera de la casa y fue creciendo hasta convertirse en un perro adulto, noble y obediente, bueno con los niños y de comportamiento ejemplar sin destrozar ni ladrar cuando tenía que quedarse solo.
 
Pero, como una nube negra, la desgracia se cernió sobre la familia, su dueño enfermó y nuestro pastor se vio confinado sin salir a la calle, sin ver el sol y, poco a poco, fue perdiendo la alegría. Rex, entre tanta tristeza, se fue olvidando de ser feliz. Sus uñas crecieron y su mirada perdió brillo, se olvidó de jugar a la pelota, de saludar dando la patita y casi se olvidó de caminar. Rex, junto a su dueño enfermo, se moría de pena sin salir a la calle ni siquiera para estirar las patas ni para lo más elemental. Y como las desgracias nunca vienen solas, finalmente, dueño y perro se vieron en la necesidad de abandonar su casa por una orden de desahucio. Así llegó Rex a nuestra protectora.
 
Los primeros días se los pasó escondido tras la cama, sin querer probar la comida, sin aceptar un trocito de salchicha, asustado de los ruidos, de las personas y de los otros perros, sorprendido frente a la luz del sol y un poco enfadado porque nos empeñamos en cortarle las uñas para que volviera a caminar con facilidad. Pero pasados los primeros momentos, este campeón se ha ido integrando, va perdiendo el miedo y ya nos busca para recibir caricias.
 
 Ahora Rex tiene un importante reto por delante, tiene que volver a aprender a jugar a la pelota, a trotar y a caminar con la correa, tiene que recordar cómo se saluda, tiene, en definitiva, que reaprender a ser feliz.
 
Si quieres ayudarnos en esta tarea, si quieres acompañar a Rex en esta maravillosa aventura, no tienes nada más que escribirnos y te respondemos a vuelta de correo  geriatrico@protectoramalaga.com