Simba

Sexo: Macho

Raza: Pastor Alemán

Edad aproximada: Menos de 1 año

Tamaño: Muy Grande

Que injusta es la vida a veces, y en el caso de Simba, la suerte le ha dado la espalda dos veces, y es que nuestro grandullón, a pesar de su corta edad, ya ha sufrido dos veces lo que es ser abandonado. Simba fue rescatado de la perrera, ya que no podíamos permitir que un perro tan joven se criara en aquel ambiente hostil y solitario, por lo que decidimos traerlo con nosotros al refugio.

Al poco tiempo de estar con nosotros, apareció la que hasta ese día había sido su familia alegando que, por motivos de salud, se habían visto obligados a dejar al perro allí, algo que perturbaba sus conciencias hasta llegar al llanto por la culpabilidad, y estaban arrepentidos por ello. Creímos sus lagrimas y decidimos darles una segunda oportunidad, pero lo que eran lagrimas de anhelo y esperanza por volver a tener a su Simba, realmente fueron lágrimas de cocodrilo. Simba pasó de estar con su “amada familia”, donde nos contaban que todo estaba perfecto y que parecía que Simba nunca se había ido de casa a, de pronto, en menos de 24 horas desde el último contacto con ellos, volver a aparecer por la puerta del refugio para volver a ser abandonado. No tuvieron la decencia ni de dar la cara, sino que le dieron a Simba a la primera persona que pasaba por allí. ¿El motivo de su regreso? Todavía estamos esperando una excusa convincente de entre todas las mentiras que dijeron.

Lo que más coraje de todo esto no es que nos hayan metido, ya que, por desgracia, somos más que conocedores de la maldad del ser humano, sino del daño emocional que provoca a un animal tan joven el verse encerrado en una jaula mientras su familia lo deja allí tirado sin mirar atrás y sin pensar que Simba, seguramente, habría ido hasta el fin del mundo por ellos, y esas injusticias son las nos dan impotencia y rabia. Ahora toca seguir adelante y buscarle a Simba una “familia de verdad”, que le quiera de verdad, y no la gran mentira que había vivido hasta ahora.

Simba es un perro joven, de gran tamaño y vitalidad, al que le encanta la compañía de las personas y pasar el tiempo junto a ellas. Tiene esa lealtad característica de los pastores alemanes que hace que sea tu compañero de vida. El cual nunca te abandonará. Es un perro de energía media que, debido a su jovialidad, requiere de una actividad física y su rutina de paseo, así como de una educación firme, ya que no podemos olvidar que Simba es solo un adolescente, cuya vida ha sido un torbellino de emociones, que ha provocado “heridas” en su carácter, que tenemos que sanar e ir cicatrizando a través de la educación. La familia que adopte a Simba ha de ser consciente que Simba, aunque es un perro fantástico, es un perro de una raza creada para el trabajo, cuyas bases en la vida han de estar asentadas en la educación, ya que sin ellas estos magníficos animales pueden convertirse en “caballos salvajes”, y aunque en el refugio hacemos lo que podemos, no es lo mismo que cuando una familia dedica su tiempo en esculpir ese carácter de perro 10.

En cuanto al paseo, aunque inicialmente sale algo efusivo, ya que la estancia en la jaula le genera un gran estrés, es un perro que puede caminar a tu lado sin problema, y como se ha dicho, es solo cuestión de que vaya aprendiendo poco a poco a gestionar sus emociones a través de la paciencia y firmeza.

Simba es un perro con habilidades sociales que hacen que sea capaz de hacer amigos con otros perros, lo cual le viene muy bien, ya que no hay mejores maestros en la vida que los perros, y el hecho de que vaya conociendo a otros de su especie, no solo le permitirá ampliar esas habilidades sociales, sino que también reforzarán sus modales y saber estar. Se ha probado con hembras y ha ido bastante bien. Con machos no se ha probado, pero pensamos que puede ser totalmente apto con ellos, siempre y cuando no sean chicos de buscar pelea o que sean invasivos con él, ya que esto puede abrumarle o asustarle.

Para Simba buscamos una familia que entienda ese carácter de adolescente de Simba y sepa reconducir esa cabezonería típica en un perro de su edad, por lo que la familia que quiera a Simba ha de ser una familia experimentada en otros perros y que se haya implicado en la educación de estos. Debido a su tamaño y jovialidad, consideramos que Simba no es apto para vivir en un piso y que preferiría la vida en una casa con jardín, donde el pueda estar a sus anchas, pero eso sí, conviviendo junto a su familia con el fin de recibir ese amor y cariño del que ha carecido hasta ahora. No nos gustaría que la familia que adoptara a Simba permitiera que Simba se convierta en un “perro de jardín”, ya que no olvidemos que los perros son animales sociables que viven en manada, y no tiene sentido adquirir uno para que esté la mayor parte de su tiempo solo y excluido de una manada humana.

No permitas que Simba crezca y pase su juventud encerrado entre 4 paredes, ya que eso no es vida para un espíritu libre como es él.

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