SINDI

Sexo: Hembra

Raza: COMÚN EUROPEO

Edad aproximada: 2 años

Tamaño: Mediano

NOMBRE: SINDI SEXO: HEMBRA EDAD: 01-05-2018 RAZA/MANTO: COMÚN/NEGRA TESTS: NEGATIVOS CASTRADA: SÍ FECHA DE ENTRADA: 05-12-2019 (ANTES 20-06-2018) HISTORIA: La vida de Sindi no ha sido nada fácil desde que era muy pequeña. Un trabajador del Refugio se encontró una noche a las puertas de la Protectora una caja de cartón, al abrirla allí estaba la pequeña Sindi, que no tenía ni dos meses de edad. La gatita estaba herida, posiblemente por un atropello, apenas podía moverse. Cuando la exploraron en la Clínica se observó que una de sus patitas delanteras estaba totalmente destrozada y que nada se podía hacer por salvarla, con lo cual lamentablemente tuvo que ser amputada. Cuando se recuperó de sus heridas y de la amputación, pasó a la Guardería, y allí estaba cuando una mañana la metieron en un transportín para una revisión, con tan mala fortuna que en el camino a la Clínica el transportín se cayó y se abrió, y presa del pánico Sindi empezó a correr y consiguió salir huyendo de la Protectora. La buscamos durante un tiempo, y aunque a veces la veíamos por los alrededores y pusimos jaulas trampa fue imposible capturarla. Pasaron varios meses y nuestras esperanzas cada vez eran menores. Hasta que un día una trabajadora se encontró a Sindi junto a su coche, la gatita no paraba de maullar, como pidiendo ayuda. Se dejó meter en un transportín y cuando la revisaron en Clínica se comprobó que tenía piometra en estado muy avanzado, la pobre gata sabía que estaba enferma y que nos necesitaba. Rápidamente se operó y fue esterilizada y afortunadamente se recuperó por completo. Pero un nuevo revés estaba por venir, ya que se le detectó calicivirus. Ahora se encuentra con tratamiento y está evolucionando positivamente. Pensamos que esta gran luchadora va a recuperarse pronto, ha vivido demasiados sinsabores en su corta vida y ya merece vivir feliz y tranquila en un hogar. CARÁCTER: La tragedia ha marcado la vida de nuestra Sindi. Todas las experiencias sufridas han dejado huella en su carácter. Es una gata con la que hay que tener paciencia y dejarle su espacio. Ella es una gata tranquila, te permite que te acerques, pero no le gusta, al menos por ahora, que le acariciemos o le toquemos, se siente incómoda. No ataca ni se muestra agresiva, tan sólo te bufa para que no traspasemos esa barrera de desconfianza que ella se ha creado con los humanos, seguramente por todos los momentos traumáticos que ha padecido en su corta vida. Pensamos que hay que respetar ese espacio, darle el tiempo que necesite para que se acerque a nosotros, para que se dé cuenta de que no queremos hacerle daño y que tan sólo queremos su bienestar, pero para eso necesita tiempo y personas pacientes. Esa inseguridad y desconfianza desaparece con los demás gatos, siempre se ha llevado bien con ellos y se muestra como una buena compañera.