Texas

Sexo: Macho

Raza: Mestizo

Edad aproximada: 6 años

Tamaño: Mediano

 Lo peor de cuando los abandonan es cuando vienen de un hogar. El drama de los que han vivido en la calle es distinto, puesto que con nosotros están mejor que donde estaban; pero los que vienen de un hogar... pasan de ser un perro de familia, queridos... a estar abandonados, solitos de verdad. Eso se les nota en la mirada y son la mayoría los que lo llevan muy mal, y no se adaptan. Y Texas es uno de ellos. 


Lo peor es que esta historia se repite por segunda vez pues su mamá, que lo adoptó hace más de un año con nosotros, ha fallecido repentinamente y el resto de la familia dice que no puede hacerse cargo de él. “Él no es el problema, es buenísimo” nos decían, pero que no pueden cuidarlo.

Cuando llegó a nosotros por primera vez a simple vista nos parecía nervioso, casi histérico. Y cuando lo sacábamos del refugio y lo conocíamos de verdad... comprobamos que no quería estar allí porque fuera es un perro muy tranquilo y estable. No soportaba estar en una jaula. Le agobian los barrotes, le agobian los perros, y correteaba de un lado a otro lloriqueando, intentando salir de ahí. Y entonces los demás perros con los que llevaba semanas conviviendo se acababan cansando de escucharlo y terminaban por atacarlo. Pero ahora... ahora ya no llora. Parece que se ha resignado, a solo un par de días de haber vuelto, de que su destino es estar en una jaula.

Va genial en el coche, se hace una rosquita hasta que se queda dormido. 
Con la correa es un gusto pasearlo pues va andando justo pegado a tu pierna y no da ni un tirón, incluso cuando paras él sabe que debe mantenerse tranquilo y puedes soltar la correa que él ni se va a inmutar de tu lado.

A los perros los ignora. Apenas interactúa con ellos y no quiere que lo molesten. Las hembritas tranquilas y tímidas sí que le encantan, se enamora de ellas y se convierte en todo un conquistador.

A las personas las adora, aunque sean niños o adultos desconocidos. 
Es cariñosísimo, roza su cabecita con los voluntarios, la esconde entre sus brazos... imagino que intenta olvidar esta pesadilla. Cuando los ve repartir cariño entre los demás, él viene correteando y moviendo su rabo, lloriqueando porque él también quiere amor. También quiere sentirse querido. 

Es lo segundo que más quiere en este mundo, sentirse querido. Lo primero es salir de este infierno suyo en que se ha convertido el refugio. 

Así que Texas necesita con urgencia una familia que lo ayude a superar este segundo abandono y que lo acompañe en el camino de una nueva vida. Solo exigimos la misma lealtad hacia él que él es capaz de sentir.
 

 

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